I

El dolor me roba tu mano
Procedías a tomar la mía
Torrente prodigioso esperaba
Lira soñada, musitaba, acariciaba.
Hoy no aguarda más, musicaliza
miles de cantos sufrientes.
!!Sea el ángel de la guarda
de quien hoy, más necesita!!.
Divino elevar, en su bondad
claman su afecto implorante
toman existir de  sus brazos
  a mí, agonía ajena me dejan,  
extraen vida de quien poco interesa, 
ella nos prueba o desdeña,
puede que no, yo no,
sea digno de ese mandato.
Ayayaayyy caprichoso destino,
¿ni tu ni yo lo escogimos?.
Disipo tanta amargura, en alaridos;
sea fuerte, serena y entregue de sí
lo que su conciencia dicta
Soy demasiado terreno,
Desdeñoso me condeno
A no seguir impidiendo
lo que en su ruta está escrita.

II

Despéñense las alturas
Huracán furioso
Retumben los truenos, azotando mi pensar celoso
Más yo, crecí tomando del mar su fiereza
De los suelos aluviones temblorosos
Profundidades de grandeza
puedo seguir muriendo la muerte
callando, majestuoso; y la frente bien en alto
para que cualquier rayo, vea donde me parta.
¿Yo soy voz humana, antes que indolencia?
Vago pensamientos en férvida corriente, ¡ay!
de este país emergido desde sus ríos profundos
y de todas las sangres, como;
el inmortal Arguedas lo llamó,
la mía mancha la noche más oscura de rojo
Yo ya no grito, ¿el silencio es la muerte? soy del país portentoso
nada nos doblega, hoy entrego en suave música mi mayor brisa,
vendaval en puna se remece, cuanto duele
el dolor de ser cada vez más y más fuertes.

Hidalgo